En mi pintura cada cuadro cuenta una historia, un símbolo sólo es un símbolo cuando remite a algo conocido. La representación es casi una equivalencia, más aun, una analogía. Los símbolos pueden ser literales y literarios como en el surrealismo o pueden ser sugerente como en el arte abstracto. El ritmo, entonces, será sugerente: lento, rápido, repentino, repetitivo, con diferentes intervalos e intensidades. Para comprender el lenguaje o el vocabulario de un artista determinado, en un modo no descriptivo, la actitud de espectador debe ser atenta, con deferencia, resistencia y paciencia y no importa si no la comprende con facilidad: a medida que el tiempo pase, la gente verá cosas nuevas en la obra, cosas que el artista no puso o no supo que las había puesto en ella, las sucesivas analogías o asociaciones de los temas hacia los símbolos serán leídas y reinterpretadas

Obra original

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