Según Platón el alma es inmortal e incorruptible y su unión con el cuerpo es antinatural y accidental, pues su lugar conveniente
es el mundo de las Ideas que es eterno.
El cuerpo es una especie de cárcel efímera, una estructura frágil y decadente que la mantiene cautiva.
Según una investigación científica de 1907 el alma pesa 21gramos, que es el peso que pierde el cuerpo en el último aliento.
21 gramos de pasión, de color, de energía, ese impulso, movimiento, ese ser en potencia que se pierde como el agua entre las
manos cuando el contenedor flaquea, cuando tiembla y muestra el final del trayecto. Esa captura es lo que intento plasmar en esta
serie de obras pintadas a finales de este año 2022 convulso, reflexivo e incierto.






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