En mi pintura cada cuadro cuenta una historia, un símbolo sólo es un símbolo cuando remite a algo conocido. La representación es casi una equivalencia, más aun, una analogía. Los símbolos pueden ser literales y literarios como en el surrealismo o pueden ser sugerente como en el arte abstracto. El ritmo, entonces, será sugerente: lento, rápido, repentino, repetitivo, con diferentes intervalos e intensidades. Para comprender el lenguaje o el vocabulario de un artista determinado, en un modo no descriptivo, la actitud de espectador debe ser atenta, con deferencia, resistencia y paciencia y no importa si no la comprende con facilidad: a medida que el tiempo pase, la gente verá cosas nuevas en la obra, cosas que el artista no puso o no supo que las había puesto en ella, las sucesivas analogías o asociaciones de los temas hacia los símbolos serán leídas y reinterpretadas

Lo sublime, esa búsqueda incansable.

Leyendo a Immanuel Kant en su libro “lo bello y lo sublime” pude llegar a varias conclusiones:

El libro un ensayo filosófico que explora la diferencia entre los conceptos de belleza y sublimidad

Kant explora los sentimientos de lo bello y lo sublime, y cómo la mente los percibe y cómo estos sentimientos influyen en nuestras decisiones.

También aborda la forma en que la belleza se relaciona con la ética y la moral, tratando temas como el respeto, la educación, el respeto a la naturaleza y la libertad humana

Kant explora cómo la belleza se relaciona con la felicidad y la vida buena.

Finalmente, Kant explora la naturaleza de lo bello y lo sublime y cómo estos conceptos se relacionan con el conocimiento humano.

…pensando en esos conceptos he ido pintando una serie de cuadros abstractos tratando de alcanzar la sublimidad!

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